Semáforo de la Indumentaria Argentina: JUNIO 2020

Aún falta re-abrir más de la mitad del sector de indumentaria

 

En el transcurso de las últimas semanas, distintos municipios y provincias fueron autorizando la re-apertura de fábricas y comercios de ropa, aunque buena parte del sector aún permanece cerrado.

 

Aclaración al lector: el Semáforo de la Indumentaria presenta indicadores económicos de fuentes de información públicas y privadas que tienen entre uno y dos meses de rezago temporal. La presente edición del Semáforo sólo refleja parcialmente la grave crisis económica que atraviesa el sector. Sin embargo, desde la CIAI decidimos continuar su publicación para no discontinuar esta fuente de información utilizada por actores de nuestra cadena de valor, funcionarios y periodistas.

La parálisis del sector de indumentaria fue prácticamente total durante las primeras semanas de la cuarentena: la producción de ropa cayó 78,2% interanual durante abril, según información de INDEC. Sólo operaron las pocas fábricas dedicadas a la confección de indumentaria de uso sanitario (cofias, camisolines, cubre-calzado y barbijos) y tapabocas.

El primer puntapié para la re-apertura del sector fue la habilitación de la venta online de indumentaria desde fines de abril. A partir del 12 de mayo, varias ciudades grandes y municipios comenzaron a exceptuar del aislamiento a la producción y a la venta presencial de indumentaria. Una dinámica similar se dio en pequeñas ciudades del interior del país que no reportaron casos positivos. A pesar de las aperturas de locales y del e-commerce, las ventas de ropa de comercios minoristas cayeron 74,5% en mayo comparado con mismo mes del año anterior, según la CAME. En otras palabras, a un cuarto del nivel del año anterior.

Las re-aperturas continuaron durante la segunda quincena de mayo y la primera de junio: en la actualidad, está autorizada la fabricación en los municipios de La Matanza, San Martín, Luján, Lanús, Mar del Plata, Hurlingham, San Isidro, La Plata, Avellaneda, Tigre, Ezeiza, Vicente López, Marcos Paz y San Fernando y la comercialización en Mar del Plata, Santa Fe, Rosario, Mendoza y Jujuy. En la Ciudad de Buenos Aires, uno de los mayores focos de expansión del COVID-19, desde hace dos semanas se autorizó la reapertura de los comercios barriales de proximidad.

Al momento, se estima que alrededor de la mitad del sector permanece cerrado: desde la fabricación en la Ciudad de Buenos Aires y varios municipios del Gran Buenos Aires (donde se concentra las dos terceras partes del empleo total del sector) a la comercialización en Shoppings Centers de todo el país, centros comerciales a cielo abierto y las principales avenidas comerciales.

La crisis económica desatada por la expansión del COVID-19 impacta por partida doble en la industria de indumentaria. Por un lado, gran parte de las prendas de la temporada otoño-invierno quedarán sin vender, lo que representa una inédita caída de los ingresos para la cadena de valor. Por el otro, el transcurso de los meses sin ventas (o con ventas mínimas) provoca que las empresas se descapitalicen y carezcan del capital de trabajo necesario para arrancar la producción de la temporada primavera-verano. Así, la actual falta de ventas pone en peligro la producción para los próximos meses. Ambos impactos ponen en riesgo la supervivencia de miles de empresas y puestos de trabajo a lo largo de los distintos eslabones que componen la cadena de valor de la indumentaria argentina. Cadena que se origina en la siembra y cosecha del algodón y se integra por la producción de hilos y telas, y por el diseño, confección y comercialización de las prendas, generando empleo para aproximadamente 1 millón de personas.

Para que las fábricas y marcas de indumentaria puedan superar esta dramática situación será necesario actuar simultáneamente sobre la oferta y sobre la demanda del sector. Por un lado, resulta indispensable la inyección de líneas de crédito para capital de trabajo que permitan a las empresas comenzar a fabricar la próxima temporada. Por el otro, y dada la caída del poder adquisitivo de los consumidores por la crisis económica, también se necesitan planes de cuotas fijas sin interés, con algunos meses de gracia, para fomentar la demanda de productos de fabricación nacional. A medida que crecen los contagios, se aleja el horizonte de retorno a la (nueva) normalidad en el sector y la incertidumbre se acrecienta. Por este motivo, se necesita el trabajo coordinado del Estado, los sindicatos y las gremiales empresarias para diseñar e implementar urgentemente más medidas que permitan la supervivencia de las unidades productivas y los puestos de trabajo del sector.

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Informe Exportaciones Prendas de Vestir: Enero – Abril 2020

Capítulos 61 y 62 del Nomenclador Común del Mercosur

Período considerado: ENERO – ABRIL 2020

En abril de 2020, las exportaciones de indumentaria sufrieron el pleno impacto de las medidas tomadas a causa de la pandemia Covid-19. De esta manera cayeron dramáticamente en relación al mismo mes del año anterior en dólares un -78,4% y en kilogramos 79,8%. Así, el valor total del mes se ubicó en torno a los USD FOB 327 mil y 7,4 mil kilos (ver Cuadro Nº2 del Informe adjunto).

El precio por kilo promedió los USD/Kg 44, un 7% más que en abril de 2019. De esta manera, se recupera la performance de la relación USD/Kg, más en línea con los valores históricos, ya que en marzo de 2020 había sido de 33 USD/Kg.

En lo que hace al acumulado del primer cuatrimestre, las exportaciones se contrajeron un -32% en dólares y un -22% en kilos en términos interanuales. Se registraron operaciones por USD FOB 4,7 millones y 127 mil kilos (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto). El precio promedio, por tanto, resultó de USD/Kg 37 lo que implicó una leve baja del -12,4% en relación al primer cuatrimestre del año 2019.
Se trata del peor primer cuatrimestre en términos de dólares y de kilos exportados al menos desde 2001 (inicio de la serie), con precios USD/Kg históricamente bajos (ver Gráficos Nº 1 y 2 del Informe adjunto). Estos datos fueron afectados por exportaciones que no pudieron ser despachadas durante todo abril producto de la declaración del aislamiento social, preventivo y obligatorio como principal medida a nivel local contra la pandemia Covid-19. Asimismo, la cancelación o postergación de órdenes desde el exterior probablemente haya acentuado la caída. Vale señalar que las exportaciones ya mostraban una fuerte tendencia a la baja.
Así, se espera que las exportaciones continúen en niveles históricamente bajos en los próximos meses. En primera instancia, debido a medidas de carácter aduanero y sanitarias (tanto locales como internacionales) y, posteriormente, a la caída de la demanda global provocada por la reducción del empleo y poder de compra que se registrará a nivel mundial.
Finalmente, como mencionamos en diversas ediciones del CIAI COMEX EXPO, es fundamental que desde el Estado, una vez normalizada la situación de los mercados a nivel mundial, se fomente la salida exportadora del sector ya que cuenta con una gran capacidad para emplear trabajadores a la par que cada prenda exportada contiene un alto nivel de valor agregado que permitiría el ingreso de divisas que alivianen la carga de la balanza de pagos.
En rigor, la diferencia de los últimos años entre el precio del kilo de indumentaria vendida al exterior y el de las prendas importadas resultó en promedio, al menos, del doble.

INDEC: Los cambios en la publicación de datos de comercio exterior
Hace varios meses que el INDEC ha discontinuado la desagregación otrora habitual con la cual presentaba los datos de comercio exterior. Muchos datos ahora figuran bajo la etiqueta ‘Confidencial’ – impidiendo conocer con precisión buena parte de los datos que solemos analizar como los agregados comerciales por capítulo, los destinos de exportación y las operaciones de algunas posiciones en particular, entre otras cuestiones.
Según el organismo, y en función de proteger el secreto estadístico, se agrupan bajo esta categoría ‘confidencial’ las operaciones con un número insuficiente de operadores (menor a tres). Por otro lado, si la posición arancelaria NCM tiene un número suficiente de operadores, se muestra el total operado durante el mes de referencia pero, si el país de destino u origen tiene un número insuficiente de operadores para el ítem de la NCM, el país se muestra enmascarado con el código “999”, cuya descripción también es ‘confidencial’ incluso a nivel país y producto.
Esto reviste gran relevancia para nuestro sector y genera preocupación ya que dificulta el análisis de la coyuntura sectorial y obstaculiza el seguimiento del comercio y detección de potenciales casos de dumping, entre otras cuestiones.
En este marco, el presente informe estadístico cuenta con un alto componente de operaciones bajo el rótulo de ‘confidencial’ por lo que debe tenerse más que presente a la hora de elaborar las conclusiones particularmente vinculadas a países de origen de las importaciones y a productos importados (Cuadros Nº3 a Nº7).
Por último, cabe señalar que el INDEC ha comenzado a publicar datos más completos en materia de importaciones a partir de enero 2020 pero no así para las exportaciones por lo que persiste la categoría ‘Confidencial’. Los mantendremos informados a este respecto.

Haciendo click aquí accederán al Anexo estadístico 

 

Informe Importaciones de Prendas de Vestir: Enero – Abril 2020

Capítulos 61 y 62 del Nomenclador Común del Mercosur

Período considerado: ENERO – ABRIL 2020

Las importaciones de prendas de vestir registradas en abril de 2020 cayeron un -54% en dólares y -48% en kilogramos en relación al mismo mes de 2019. Así, alcanzaron los USD CIF 12,4 millones y los 672 mil kilogramos (ver Cuadro Nº2 del Informe adjunto). De esta manera, se registra el impacto pleno de la pandemia Covid-19 en el flujo de importaciones, ya que en marzo se había operado con cierta normalidad los primeros diecinueve días del mes.

En los datos cuatrimestrales la importante baja de abril genera una caída de las importaciones en un -26% en valor y un -20% en volumen en enero-abril de 2020. No obstante, medido en dólares, estas magnitudes aún se encuentran por encima de primeros cuatrimestres anteriores como 2015 (+10%), 2014 (+2%) y 2001 (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto y Gráficos Nº1 y Nº2 del Informe adjunto).

Los precios promedio por kilo del mes de abril, por su parte, se reflejaron una caída del -10% en relación a abril del año anterior ubicándose en torno a USD/Kg 18,4. Los precios promedio del cuatrimestre de USD/Kg 18,6 fueron los más bajos desde el primer cuatrimestre de 2008 (USD /Kg 16,75), como consecuencia de una caída que se registra mes a mes (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto). Probablemente los precios continúen a la baja, dado que se habla de un gran saldo exportable de indumentaria en Asia, debido al impacto de la crisis que ha generado la pandemia.

En materia de países de origen de las importaciones, China continúa en el primer lugar manteniendo igual participación en el total del mercado importador representando el 72% de los kilos importados de prendas en el primer cuatrimestre (ver Cuadro Nº4 del Informe adjunto). Muy por debajo se ubicaron Bangladesh (6,63% de los kilos), Vietnam (4,64%) y Camboya (2,64%). Por el lado regional, Brasil y Perú ocuparon el 7mo y 10mo del cuatrimestre, con 2,91% y 2,67% respectivamente en términos de kg. Paraguay y Colombia detentaron una participación en torno al 1%, ubicándose en los puestos 10mo y 13vo.

Entre los principales productos importados durante el 1er cuatrimestre del año se ubicaron los abrigos tanto femeninos como masculinos de fibras sintéticas, los sweaters también de fibras sintéticas, y los sweaters de algodón (ver Cuadro Nº6 del Informe adjunto).
Hacia el interior de estas categorías, es decir, en términos de categoría de producto, los abrigos se posicionaron primeros con USD CIF 31,9 millones y 1,6 millones de kilogramos (ver Cuadro Nº7 del Informe adjunto) en su gran mayoría originarios de China (81% del total). En segundo lugar fue registrado por la categoría sweaters -que superó los USD CIF 20 millones y 1 millón kilos- también con China como principal origen (52%). Tercero se ubicaron los pantalones, con 15 millones USD CIF y 539 mil kilos, con orígenes más diversificados.
Por último, se estima que en los próximos meses continúe la caída de las importaciones, como consecuencia del impacto de la pandemia COVID 19 en el comercio, el aumento de controles cambiarios que inciden en la operatoria de importación y la crisis de consumo en el mercado local.

Descargue desde Aquí el Anexo Estadístico 

 

Semáforo de la Indumentaria Argentina: Mayo 2020

El sector de indumentaria se prepara para cuando pueda reabrir

Nuevos protocolos, capacitación al personal y turnos rotativos son algunas de las acciones concretas, en un contexto de fuerte caída de las ventas y de la producción.

En estos días, las industrias y comercios de ropa están realizando una gran cantidad de preparativos logísticos para cuando las autoridades sanitarias habiliten el retorno de la actividad. En particular, están diseñando e implementando nuevos protocolos de seguridad e higiene, que requieren adaptar los espacios de trabajo (respetando las distancias entre los trabajadores), diseñar turnos rotativos (para evitar la interrupción de las tareas en caso de  algún contagio), conseguir distintos elementos de seguridad (como alcohol en gel y barbijos) y capacitar al personal.

Para aprovechar la habilitación del e-commerce desde fines de abril, varias marcas re-adecuaron la logística de distribución, mejoraron sus páginas web e intensificaron la publicidad en redes sociales. Sin embargo, el retorno de las ventas digitales aún no es captado por las estadísticas disponibles. Las ventas de ropa de comercios minoristas cayeron 65,1% en marzo comparado con mismo mes del año anterior, según la última encuesta de la CAME. La pandemia llegó justo después de los primeros indicadores de recuperación: tanto en shoppings como en supermercados las ventas de indumentaria habían crecido 11% en febrero, según información de INDEC.

La cuarentena también golpeó a la fabricación de ropa, que tuvo una caída interanual de 37,5% en marzo. Algunas fábricas y talleres de indumentaria lograron reconvertirse para confeccionar barbijos y kits sanitarios (compuestos por cofias, camisolines y cubre-calzado) para abastecer el crecimiento exponencial de las necesidades del sistema de salud argentino. Otras muchas empresas, cooperativas, costureros y diseñadores locales comenzaron a fabricar tapabocas para vender a los consumidores particulares. Esto permitió a algunas empresas lograr algo de facturación en medio de la crisis. Sin embargo, la situación continúa siendo extremadamente delicada para la mayoría del sector: la ayuda del Estado para el pago del 50% de los salarios y el acuerdo de suspensiones con el personal representa algo de oxígeno para sobrevivir durante el cierre.

Durante marzo, las importaciones de ropa se redujeron 17% en comparación con marzo de 2019, según estadísticas aduaneras. Las exportaciones de ropa argentina también fueron afectadas por la crisis: cayeron 17,6%. Esta misma dinámica de contracción del comercio internacional de prendas se repitió en muchos otros países del mundo. No sólo el transporte internacional está afectado, sino que los tiempos de provisión de las fábricas asiáticas son inciertos y el riesgo de la suba del dólar en Argentina agrega un problema adicional al negocio importador. Sin lugar a dudas, esto significará una oportunidad para el entramado nacional de confección, en la medida que cada vez más marcas deberán abastecerse de proveedores locales.

ACLARACIÓN: el Semáforo de la Indumentaria presenta indicadores económicos de fuentes de información públicas y privadas que tienen entre uno y dos meses de rezago temporal. Dado que la cuarentena comenzó el 20 de marzo, la presente edición del Semáforo no refleja parcialmente la grave crisis económica que atraviesa el sector. A pesar de esto, desde la CIAI decidimos continuar su publicación para no discontinuar esta fuente de información utilizada tanto por actores de nuestra cadena de valor como por periodistas.

Haciendo click aquí accederán al Semáforo de la Indumentaria edición Mayo 2020

 

 

Videoconferencia – ¿Cómo sobrellevar los impactos económicos del Coronavirus?

El martes 28 de abril se realizó la videoconferencia “¿Cómo sobrellevar los impactos económicos del Coronavirus?”, a cargo del Dr. Gustavo Ludmer, y organizada por la Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines (FAIIA), la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), la Cámara Argentina de la Indumentaria de Bebes y Niños (CAIBYN) y el Programa Crecer.
De la misma participaron más de 60 personas por streaming en vivo.
El Dr. Ludmer inició con un breve diagnóstico de la situación actual, abordando las principales consecuencias del impacto de la pandemia a nivel macro y microeconómico, y las medidas más importantes impulsadas por el gobierno para atenuar los efectos negativos de la misma.
En una segunda fase puntualizó sobre algunas líneas de acción que pueden ser adoptadas por las empresas durante el actual período de inactividad determinado por el aislamiento social, como por ejemplo: robustecer los esfuerzos para aprovechar el canal de ventas e-commerce, profesionalizar la administración financiera de la firma, organizar y programar protocolos de actuación y hacerse de insumos sanitarios necesarios para los empleados ante una eventual reapertura.
Posteriormente, esbozó algunas ideas sobre la posible situación del sector una vez que se normalice ( relativamente) la actividad. En este sentido, comentó que los controles de cambios, las dificultades de compras de indumentaria en el exterior, la caída de las importaciones, entre otros, ayudarían a atenuar la retracción de las ventas de ropa generada por el aislamiento social y su efecto sobre el ingreso de la población.
Por último, contestó diversas preguntas de los participantes.
A continuación podrán descargar los fragmentos de la Videoconferencia:
EJE 1: Diagnóstico de Situación
EJE 2: ¿Qué hacer para superar la cuarentena?
EJE 3: Una vez pasada la cuarentena

 

 

Informe Exportaciones Prendas de Vestir – Enero | Marzo 2020

Capítulos 61 y 62 del Nomenclador Común del Mercosur

Período considerado: ENERO – MARZO 2020

En marzo de 2020, las exportaciones de indumentaria cayeron fuertemente en relación al mismo mes del año anterior en dólares un -18%, pero aumentaron levemente en kilogramos, un 5%. Así, el valor total del mes se ubicó en torno a los USD FOB 1,4 millones y 44 mil kilos (ver Cuadro Nº2 del Informe adjunto). El precio por kilo promedió los USD/Kg 33 cayendo USD/Kg 9 desde marzo de 2019, un -22%.

En lo que hace al acumulado del primer trimestre, las exportaciones se contrajeron un -19% en dólares y un -6% en kilos en términos interanuales. Se registraron operaciones por USD FOB 4,4 millones y 120 mil kilos lo que redundó en contracciones del -19% y -6%, respectivamente (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto). El precio promedio, por tanto, resultó de USD/Kg 37 lo que implicó una leve baja del -14% en relación al primer trimestre del año 2019.

Se trata del peor primer trimestre en términos de kilos exportados desde 2001, con precios USD/Kg históricamente bajos (ver Gráficos Nº 1 y 2 del Informe adjunto). Estos datos pueden haber sido afectados por exportaciones que no pudieron ser despachadas desde el 20 de marzo producto de la declaración del aislamiento social, preventivo y obligatorio como principal medida a nivel local contra la pandemia COVID-19. De todas maneras, las exportaciones ya mostraban una fuerte tendencia a la baja.
Así, se espera un fuerte impacto en los números de abril, con una mayor contracción en las ventas externas de indumentaria, que continuará en los próximos meses. En una primera instancia, debido a medidas de carácter aduanero y sanitarias (tanto locales como internacionales) y, posteriormente, a la caída de la demanda global provocada por la reducción del empleo y poder de compra que se registrará a nivel mundial.

Finalmente, como mencionamos en diversas ediciones del CIAI COMEX EXPO, es fundamental que desde el Estado, una vez normalizada la situación de los mercados a nivel mundial, se fomente la salida exportadora del sector ya que cuenta con una gran capacidad para emplear trabajadores a la par que cada prenda exportada contiene un alto nivel de valor agregado que permitiría el ingreso de divisas que alivianen la carga de la balanza de pagos.

En rigor, la diferencia de los últimos años entre el precio del kilo de indumentaria vendida al exterior y el de las prendas importadas resultó en promedio, al menos, del doble.

INDEC: Los cambios en la publicación de datos de comercio exterior

Hace varios meses que el INDEC ha discontinuado la desagregación otrora habitual con la cual presentaba los datos de comercio exterior. Muchos datos ahora figuran bajo la etiqueta ‘Confidencial’ – impidiendo conocer con precisión buena parte de los datos que solemos analizar como los agregados comerciales por capítulo, los destinos de exportación y las operaciones de algunas posiciones en particular, entre otras cuestiones.

Según el organismo, y en función de proteger el secreto estadístico, se agrupan bajo esta categoría ‘confidencial’ las operaciones con un número insuficiente de operadores (menor a tres). Por otro lado, si la posición arancelaria NCM tiene un número suficiente de operadores, se muestra el total operado durante el mes de referencia pero, si el país de destino u origen tiene un número insuficiente de operadores para el ítem de la NCM, el país se muestra enmascarado con el código “999”, cuya descripción también es ‘confidencial’ incluso a nivel país y producto.

Esto reviste gran relevancia para nuestro sector y genera preocupación ya que dificulta el análisis de la coyuntura sectorial y obstaculiza el seguimiento del comercio y detección de potenciales casos de dumping, entre otras cuestiones.

En este marco, el presente informe estadístico cuenta con un alto componente de operaciones bajo el rótulo de ‘confidencial’ por lo que debe tenerse más que presente a la hora de elaborar las conclusiones particularmente vinculadas a países de origen de las importaciones y a productos importados (Cuadros Nº3 a Nº7).

Por último, cabe señalar que el INDEC ha comenzado a publicar datos más completos en materia de importaciones a partir de enero 2020 pero no así para las exportaciones por lo que persiste la categoría ‘Confidencial’. Los mantendremos informados a este respecto.

Haciendo click aquí accederán al Anexo Estadístico

 

Informe Importaciones de Prendas de Vestir: Enero | Marzo 2020

Capítulos 61 y 62 del Nomenclador Común del Mercosur

Período considerado: ENERO – MARZO 2020

Las importaciones de prendas de vestir registradas en marzo de 2020 cayeron un -17% tanto en dólares como en kilogramos en relación al mismo mes de 2019. Así, alcanzaron los USD CIF 32,5 millones y los 1,8 millones de kilogramos (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto) continuando con la tendencia a la contracción relativa de las compras al exterior de prendas de vestir, fruto de la crisis de consumo en el mercado local.

Dicha tendencia se evidencia en los datos trimestrales que marcan la caída de las importaciones en un -20% en valor y un -13,5% en volumen en enero-marzo de 2020. No obstante, estas magnitudes aún se encuentran por encima de trimestres anteriores: +68% y +110% en relación a 2016 y +70% y +130% en comparación con 2015 (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto y Gráficos Nº1 y Nº2 del Informe adjunto). Adicionalmente, al final de marzo 2020 ya inicia a verse el impacto de la merma en el comercio producto de las restricciones impuestas por las medidas para enfrentar la pandemia COVID 19.

Los precios promedio por kilo del mes de marzo, por su parte, se mantuvieron estables en relación a marzo del año anterior ubicándose en torno y del USD/Kg 17,7. Los precios promedio del trimestre de USD/Kg 18,62 fueron los más bajos desde el primer trimestre de 2008 (USD /Kg 16,75), como consecuencia de una caída que se registra mes a mes (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto).

En materia de países de origen de las importaciones, China continúa en el primer lugar manteniendo igual participación en el total del mercado importador representando el 73% de los kilos importados de prendas en el primer trimestre (ver Cuadro Nº4 del Informe adjunto). Muy por debajo se ubicaron Vietnam (7,07%), Bangladesh (5,73% de los kilos) y Camboya (3,90%). Por el lado regional, Perú y Brasil ocuparon el 5to y 6to del trimestre, con 2,91% y 2,67% respectivamente en términos de kg. Paraguay y Colombia detentaron una participación en torno al 1%, ubicándose en los puestos 10mo y 11vo.

Entre los principales productos importados durante el 1er trimestre del año se ubicaron los abrigos tanto femeninos como masculinos de fibras sintéticas, los sweaters también de fibras sintéticas, y los sweaters de algodón (ver Cuadro Nº6 del Informe adjunto).

Hacia el interior de estas categorías, es decir, en términos de categoría de producto, los abrigos se posicionaron primeros con USD CIF 27,8 millones y 1,4 millones de kilogramos (ver Cuadro Nº7 del Informe adjunto) en su gran mayoría originarios de China (82% del total). En segundo lugar fue registrado por la categoría sweaters -que superó los USD CIF 17 millones y 910 mil kilos- también con China como principal origen (55%). Tercero se ubicaron los pantalones, con 13,2 millones USD CIF y 565 mil kilos, con orígenes más diversificados.

Por último, se estima que en los próximos meses la caída de las importaciones sufra una abrupta aceleración como consecuencia del impacto de la pandemia COVID 19 en el comercio y la crisis de consumo en el mercado local.

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Impacto del COVID 19 en el sector de la indumentaria

El pasado 20 de abril compartimos los resultados de la encuesta -realizada por nuestra entidad- para conocer el impacto de la pandemia en las empresas del sector. En esta oportunidad, compartimos los resultados de la muestra compuesta por empresas medianas con más de 60 empleados y la comparación con los resultados obtenidos del sector en general.

Haciendo click aquí podrán acceder al informe

 

 

Se derrumbaron las ventas de ropa en marzo por el impacto del COVID-19

Hacia fines de la semana pasada, la CIAI realizó una encuesta a más de 160 empresas argentinas de fabricación y comercialización de ropa para conocer los impactos de la crisis sanitaria y económica desatada por el coronavirus. Prácticamente la totalidad de los participantes afirmaron que la situación de sus empresas resulta crítica: la caída inédita de los ingresos imposibilita continuar con el normal cumplimiento de los costos, en un contexto de quiebre de la cadena de pagos.

 

En primer lugar y como se observa en el gráfico, el 50% de los participantes respondió que las cantidades vendidas cayeron más de 75% en el mes de marzo, mientras que 35% afirmó que la reducción se ubicó entre 50 y 74%. Sólo el 15% de las empresas lograron tener una disminución inferior al 50%. Cabe advertir que la segunda mitad de marzo los comercios estuvieron cerrados, mientras que la primer quincena fue de escasa actividad, en particular la semana previa al aislamiento obligatorio. Se espera que la caída de las ventas sea incluso superior durante el mes de abril, pues hasta el domingo 19 los comercios estuvieron completamente cerrados, y desde entonces sólo se pueden realizar ventas por la modalidad de e-commerce.

 

En relación con los costos del sector productivo, 32% de los encuestados señaló que la mayor dificultad representó el pago de los salarios, 27% los impuestos y 24% el resto de los costos fijos de las compañías. Estos resultados reafirman la necesidad de que el Gobierno asista a las empresas con una proporción de la masa salarial y que se logren acuerdos con los sindicatos para disminuir los salarios durante el tiempo que dure la cuarentena y las empresas permanezcan cerradas. También muestran la importancia de las reducciones aplicadas al pago de impuestos y al diferimiento de los vencimientos.

 

Entre los principales problemas financieros de la cadena de valor de la indumentaria, 26% de las empresas señaló como el más importante la cancelación de los pagos de sus clientes, 22% la devolución de cheques a cobrar, 20% la refinanciación de cobros pendientes, 12% el incremento del endeudamiento bancario y 10% la necesidad de refinanciar las deudas con los proveedores. Las respuestas obtenidas indican la heterogeneidad de causas que están provocando el stress financiero de las empresas del sector y la necesidad de diseñar programas de asistencia que permitan abordarlas en su conjunto.

 

Por otro lado, cabe advertir que la cuarentena se inició con prácticamente la totalidad de la producción de la temporada otoño-invierno fabricada. La disponibilidad de stocks supera al 75% para el 31% de los encuestados, se ubica entre 50 y 75% para el 42% mientras que se ubica por debajo del 50% para alrededor de un cuarto de las empresas de la cadena.

 

Consultados por las medidas necesarias a implementar por cada una de las empresas, 28% de los entrevistados respondió la necesidad de acordar con los trabajadores un porcentaje de reducción salarial por el tiempo que dure el confinamiento y el cierre de las empresas. Por su parte, 24% valoró como necesaria la reducción horaria, 17% iniciar un procedimiento preventivo de crisis y 12% otorgar adelanto de vacaciones al personal.

 

Con relación a las necesidades de asistencia de los programas públicos, los dos principales pedidos de los encuestados (con 27% de respuestas cada uno) radican en subsidios del Estado para el pago de los salarios y en la postergación, moratoria o refinanciación del pago de los impuestos. En tercer lugar y con 21% de las respuestas se ubicó la necesidad de postergar el pago de las cargas sociales de los trabajadores.

 

La encuesta también preguntó sobre la importancia del canal de e-commerce en las ventas totales de la empresa. El 61% de los encuestados afirmó que sólo aportan entre 0 y 10% de la facturación habitual, 26% entre 11 y 20% y sólo 13% más del 20%. De esta forma, los resultados dejan en evidencia que la reciente habilitación de esta modalidad tendrá un impacto poco significativo en prácticamente 9 de cada 10 empresas de la cadena de valor. La reducida extensión de este canal no sólo obedece a cuestiones de la oferta sino también a la idiosincrasia propia de la demanda de indumentaria: probarse las prendas es una necesidad para una gran cantidad de consumidores.

 

A su vez, los resultados de la encuesta dejan en evidencia que los empresarios de nuestro sector esperan que la recuperación del nivel de actividad se demore varios meses. En efecto, 74% de los entrevistados afirmó que retornar a los niveles previos a la cuarentena demorará, al menos, 5 meses, 16% 4 meses mientras que sólo 10% consideró que llevará 3 meses. La encuesta también preguntó sobre los problemas que los empresarios esperan, una vez que se reanude la actividad. En su gran mayoría (61%) respondió la falta de disponibilidad de insumos productivos y de mercadería en stock, lo que refleja los problemas logísticos de los proveedores y la utilización del capital de trabajo para cubrir los costos de mano de obra.

 

Ficha técnica de la encuesta: se obtuvieron 167 respuestas de empresas argentinas de fabricación y/o comercialización de indumentaria entre el miércoles 15 y el viernes 17 de abril de 2020. Se utilizó la modalidad de cuestionario online auto-administrado con la plataforma web Google Forms. Del total de participantes, el 58% empresas de hasta 15 empleados, el 25% entre 16 a 60, el 11% entre 61 y 235 y el 6% restante más de 236. A su vez, el 42% de los participantes tienen locales comerciales a la calle como su principal canal de ventas, el 25% shoppings y grandes superficies comerciales, el 18% se dedican a la venta mayorista.

A continuación podrán descargar los resultados de la Encuesta CIAI:

Encuesta COVID CIAI

 

Informe Exportaciones Prendas de Vestir: Enero – Febrero 2020

En febrero de 2020, las exportaciones de indumentaria cayeron un -23% en dólares en relación al mismo mes del año anterior, pero aumentaron un 27% en kilogramos. Así, el valor total del mes se ubicó en torno a los USD FOB 1,5 millones y 47,6 mil kilos (ver Cuadro Nº2 del Informe adjunto). El precio por kilo promedió los USD/Kg 31,7 cayendo USD/Kg -20,8 desde febrero de 2019 y USD/Kg -11,5 desde febrero 2018.

En términos del bimestre se evidenció una baja del -20% en el valor USD FOB exportado y de -11% en concepto de volumen, registrando 3 millones de dólares y 76 mil kilos, respectivamente. (ver Cuadro Nº1 del Informe adjunto). El precio promedio resultó de USD/Kg 39 lo que implicó una reducción del -10% en relación al primer bimestre del año 2019.

Se confirma la tendencia a la profundización de la caída de las exportaciones a niveles mínimos en términos históricos, similares a los de los años 2001 y 2002 (ver Gráficos Nº 1 y 2 del Informe adjunto).

De esa forma, las exportaciones no logran convertirse en un elemento dinamizador de la producción local, la cual viene enfrentando serias dificultades ante la crisis del consumo interno.

A lo marcado anteriormente, se suma el efecto negativo sobre la economía mundial generado por el impacto del coronavirus. Así, se espera una mayor contracción en las ventas externas de indumentaria en los próximos meses. En una primera instancia, debido a medidas de carácter aduanero y sanitarias y, posteriormente, a la caída de la demanda global provocada por la reducción del empleo y poder de compra que se registrará a nivel mundial.

El actual contexto plantea serios desafíos para el sector de la indumentaria. Aquellas empresas que han logrado desarrollar una actividad exportadora sufrirán seriamente el impacto de la crisis económica mundial en curso, ya que implicará la pérdida de mercados donde se colocan productos con alto contenido de valor agregado nacional. En rigor, la diferencia entre el precio del kilo de indumentaria vendida al exterior y el de las prendas importadas resultó de USD/Kg 20 en enero-febrero 2020 lo que implicó niveles del orden de los USD/Kg 39 y USD/Kg 19, respectivamente.

En este sentido, es necesario articular esfuerzos con el Estado para atenuar el impacto negativo sobre aquellas empresas que presentan una buena parte de sus ventas con destino de exportación, ya que son generadoras netas de divisas y de alto contenido de valor agregado nacional.

 

INDEC: Los cambios en la publicación de datos de comercio exterior

Hace varios meses que el INDEC ha discontinuado la desagregación otrora habitual con la cual presentaba los datos de comercio exterior. Muchos datos ahora figuran bajo la etiqueta ‘Confidencial’ – impidiendo conocer con precisión buena parte de los datos que solemos analizar como los agregados comerciales por capítulo, los destinos de exportación y las operaciones de algunas posiciones en particular, entre otras cuestiones.

Según el organismo, y en función de proteger el secreto estadístico, se agrupan bajo esta categoría ‘confidencial’ las operaciones con un número insuficiente de operadores (menor a tres). Por otro lado, si la posición arancelaria NCM tiene un número suficiente de operadores, se muestra el total operado durante el mes de referencia pero, si el país de destino u origen tiene un número insuficiente de operadores para el ítem de la NCM, el país se muestra enmascarado con el código “999”, cuya descripción también es ‘confidencial’ incluso a nivel país y producto.

Esto reviste gran relevancia para nuestro sector y genera preocupación ya que dificulta el análisis de la coyuntura sectorial y obstaculiza el seguimiento del comercio y detección de potenciales casos de dumping, entre otras cuestiones.

En este marco, el presente informe estadístico cuenta con un alto componente de operaciones bajo el rótulo de ‘confidencial’ por lo que debe tenerse más que presente a la hora de elaborar las conclusiones particularmente vinculadas a países de origen de las importaciones y a productos importados (Cuadros Nº3 a Nº7).

Por último, cabe señalar que el INDEC ha comenzado a publicar datos más completos en materia de importaciones a partir de enero 2019 pero no así para las exportaciones por lo que persiste la categoría ‘Confidencial’. Los mantendremos informados a este respecto.

 Descargue desde aquí el Anexo Estadístico