“Move to Slow Fashion”, una plataforma para revolucionar las prácticas textiles

marcas-1Dos mujeres con una amplia trayectoria profesional en el mundo de las grandes empresas textiles, Mónica Melero y Rosa Bernier, proyectaron una plataforma de empresas textiles que devolvieran la credibilidad y el respeto perdido con su presencia en países subdesarrollados y el empleo de niños o adultos con sueldos míseros y horarios laborables interminables.

El accidente en el cual se produjo el hundimiento de la fábrica textil Rana Plaza de Bangladesh, en el que murieron 1.113 personas y alrededor de 2.500 resultaron heridas se convirtió en el peor desastre de la industria textil.

Tras este hecho surgió el movimiento reivindicativo Fashion Revolution, una de las plataformas que en dos años ha conseguido involucrar a más de 60 países y al que se unieron los esfuerzos de Melero y Bernier, con el principal objetivo de ofrecer la ‘cadena de valor’ en todos los productos.

CERTIFICADO DE CALIDAD SOSTENIBLE

Por ‘cadena de valor’, Mónica Melero explicó que habla en general “de todas las actividades que intervienen en la realización de la prenda, desde el cómo se obtiene la materia prima hasta cómo se confecciona y llega a nuestras manos”.

“La transparencia en esta ‘cadena de valor’ nos hace poder ver realmente qué hay detrás de cualquiera de las prendas que llevamos puestas, una cuestión que la mayoría de las veces no nos cuestionamos”. Además, informa sobre el impacto medioambiental y social que tiene la ropa con la que nos vestimos.

Para Melero, “realmente si las personas nos hiciésemos todas estas preguntas nos concienciaríamos mucho más al respecto de la necesidad de un cambio en nuestros hábitos”.

El proyecto de Melero y Bernier, “Move to Slow Fashion”, que comenzó el pasado año 2014 estaba concebido como una plataforma multimarca para cubrir esa necesidad de ser el intermediario entre el cliente final y lo que son las marcas sostenibles.

Tres son los criterios de sostenibilidad con los que la plataforma trabaja y con los que las empresas han de comprometerse, si no los tres, al menos uno de ellos: Marcas que trabajan con materiales ecológicos, criterios de comercio justo y producción local.

Las marcas que trabajan con materiales ecológicos tienen en cuenta que “en España hay una sola empresa que trabaja con algodón orgánico y se encuentra en Cataluña, por lo que el producto se encarece mucho. Por eso, este tipo de material ecológico, algodón, cáñamo o bambú se importa generalmente de países como Perú o India.

“Las empresas que producen bajo criterios de producción local normalmente lo que hacen es que no miran tanto que el material sea ecológico como el material sea de la calidad que se produzca en el kilómetro cero cerca de su área, por lo que es 100 por cien nacional”, señaló la empresaria.

Generalmente se trata de talleres pequeños con producciones cortas y siempre de origen nacional. Los que trabajan con tejidos reciclados al final lo que hacen es utilizar stocks de tejidos que proceden de grandes producciones o cadenas textiles a los que les sobran muchos metros que para estas cadenas ya no son útiles, con lo que colaboran con el medioambiente porque se compra algo que ya es un residuo.

COMERCIO TEXTIL  FUERA O DENTRO, PERO SIEMPRE CON  ’JUSTO’

Melero explicó que “cuando hablamos de comercio justo hay muchas marcas que si confeccionan fuera de España se encuentran en las áreas más necesitadas como India, China, Bangladesh”.

“Producir fuera o en otros países no significa que todo esté mal hecho sino que las grandes empresas generalmente lo hacen mal, pero hay muchas marcas como Oxfam Intermon que tienen una marca de comercio justo en donde realmente pagan un salario justo para incentivar también su industria local”.

Otros tienen proyectos de comercio justo en España “como el caso de las marcas que nosotros tenemos donde se confeccionan desde bolsos de tela de vela reciclado en talleres de inserción social, o chales y fulares que se confeccionan en talleres locales, donde el 75% de la plantilla que trabaja tiene alguna disminución física o psíquica”.

Melero y Bernier proceden del mundo de la moda en Barcelona, por lo que “hemos vivido en primera persona la decadencia y el problema de deslocalización de ciudades que eran muy importantes en cuanto a la producción textil y cuyas empresas se han ido cerrando poco a poco. Pero pensamos que con la experiencia que teníamos detrás, podíamos hacer las cosas de manera diferente”, concluyó Mónica Melero.

Fuente:  EFEVERDE

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