Entrevista a Rosa Skific, fundadora de la cátedra de Diseño Textil en la UBA

Rosa-Skific-60438-800x600sEntre plantas, libros, cuadros y pinceles vive la artista plástica, diseñadora textil y docente Rosa Skific. Diseñó kilómetros de estampas para la industria, vendió sus diseños a Brasil e integró adentro de la Galería Del Borde Arte Contemporáneo la boutique Imagen por metro, junto con Constanza Martínez. En la UBA, formó a generaciones de diseñadores. Y lo sigue haciendo en San Telmo, en su casa taller, muy concurrida. A su mesa cuadrada rodeada de tachitos de pintura y delantales manchados, se vienen sentando generaciones de estudiantes que aprenden a dibujar o escribir en las telas. En el entrepiso, está su taller de pintura, de donde salió la obra plástica que inspiró la última colección de Tramando, Bosque. Ahora integra el grupo multidisciplinario de arte al paso Huevo Textil, que da talleres de arte relacional, a partir de la resignificación de objetos biográficos. «Han participado gente de todas las edades. En ese espacio no intimidante se logra un acceso muy distinto, transforma a los objetos en una fantasía. Es un trabajo social», explica. Pintar, enseñar, escribir… así son sus días.

-¿Cómo nació esta pasión?
-Sentir los vestidos de verano, ver esas florcitas. Mucha atracción sensible por la materialidad de las telas. Lo que me interesa es la iconografía textil, la imagen, la estampa. Este vínculo sensible con la tela y la imagen se orienta hacia mi formación plástica.En el taller de pintura de mi maestro José Manuel Moraña, conozco a otro alumno, Mario Sute, vinculado al mundo textil, que me enseñó las nociones de raport, la resolución del módulo… Me presenté a algunas empresas y empecé a desarrollar diseños. En ese entonces, no existía la carrera y éramos los artistas quienes ocupábamos el rol. Hay una constante en este país: no existe el reconocimiento al diseño de autor. Mi carpeta crecía más en trabajos que en ventas, pero vendía. Después armé un estudio, vendí a Brasil, tiene una industria poderosa y no titubean al elegir cinco diseños. Acá parece que al elegir un diseño estuvieran jugándose el destino de sus vidas.
-Otra área importante en tu vida es la docencia.
-Sistematicé un saber plástico como la optimización del color y otras cosas que hay que contemplar para que sean potables para el industrial. Empecé a dar talleres con muchísimo éxito, había mucho interés por la tela, es lo más próximo a nuestra piel. ¡Respiramos a través de ellas! Nos dice, nos decimos. Con este campo pedagógico ya desarrollado me convocan para armar la cátedra fundante de Diseño Textil en la UBA. Era el año 1989, concursé y gané. Seguí al frente de la materia hasta 2006. Sigo dando talleres de diseño serigráfico desde una visión plástica. Hace más de treinta años que doy talleres: a veces es estoy más entusiasmada que los alumnos.
¿Cómo fue el trabajo en colaboración con Martín Churba?
-Armó la colección inspirada en mi obra: lo oscuro del bosque, las texturas de los árboles, el Medioevo, los tapices Las mil flores y la Dama del unicornio, los de Aubusson, el pelaje del lobo y su conjunción con las tramas. Después Martín fue trasmutando todo, con este mapa.

-¿Cómo ves el diseño textil local?
-Los diseñadores textiles siguen en el anonimato. La industria se está perdiendo una riquísima posibilidad al no incorporar cápsulas o pequeñas tiradas de diseño de autor, para enriquecer su imagen sin correr riesgos. Hay diseñadores valiosísimos. La industria nuestra es muy inestable, con altibajos. No se consiguen determinadas telas, no entregan. Creo que tendrían que tener directores de diseño, aunque sea por temporadas. ¡Que los diseñadores intervengan!

-¿Se copia mucho?
-Es histórico. Se copia mucho por inseguridad y miedo a fallar. Ha pasado de viajar, comprar diseños y producir los mismos. Los ves repetidos en la exposición textil. Capaz varía sólo la carta de color. Es una pena, porque ¡hay tanto talento! Los diseños de autor tienen otra búsqueda, otro desafío. Un mal género, pero con una buena estampa, un buen color ¡te lo califica! Es decisivo. Cuando uno trabaja en una empresa, no delira. Tenés en mente el mercado, la función y los condicionantes normales de producción. Por eso es importante contar con diseñadores formados. En la UBA, la carrera es fabulosa.

-¿Qué pasa cuando vas a Once?
-Es fascinante. A veces me da tristeza ver las telas polvorientas. Si mirás bien, hay una imagen… Alguien las pensó.

Fuente: LA NACIÓN 

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