Los diseñadores estrella que han moldeado Givenchy

Vogue repasa sus archivos para echar la vista atrás a los grandes creativos que han moldeado -y están moldeando- la icónica firma francesa

Lejos de la Quinta Avenida, donde Holly Golightly se reflejó en el escaparate de Tiffany’s desayunando croissants, casi una década antes Hubert de Givenchy se encontraba en París cumpliendo su propio sueño. Aprovechando la oportunidad de encabezar algo nuevo, el aristócrata francés -y prodigio de Elsa Schiaparelli- presentó su primer desfile de Givenchy plagado de mangas con volantes obteniendo aclamación. “Ha nacido una estrella”, anunció The New York Times, mientras que la revista Time le dedicó un artículo de cuatro páginas anunciando al “nuevo nombre en París”. La colección de debut de Givenchy para la temporada primavera/verano de 1952 introdujo el mundo de la alta costura en el de los atuendos combinables. “Les Séparables” incluía camisas fantasiosas que rotaban con faldas de gabardina. La Blusa Bettina -una camisa blanca de algodón con mangas flamencas de volantes- debió su nombre a la famosa modelo de pruebas y musa de Givenchy, Bettina Graziani. La Princesa Grace de Mónaco, Babe Paley y Jacqueline Kennedy pronto lucieron sus capas esbeltas, excelentes trajes de pata de gallo y vestidos de corte recto y líneas depuradas, pero fue Hepburn quien lo catapultó realmente. Vistió Givenchy en las pantallas (y fuera de ellas) en películas como ‘Sabrina’ (1954), ‘Una cara con ángel’ (1957) y, por supuesto, ‘Desayuno con diamantes’ (1961).

Cuando Givenchy se retiró en 1995, el enfant terrible británico John Galliano le sucedió. Embelesando a las primeras filas con su moda teatral (velos cubriendo las caras, chaquetas de bolero y guirnaldas de flores) sus flores estaban impresas en trajes pegados a la piel con sombreros de copa inclinados a juego. Galliano se fue a Dior al año siguiente para ser reemplazado por otro británico, Alexander McQueen. McQueen, que había fundado su propia firma epónima en 1992, creó un espectáculo similar, si bien más oscuro, para Givenchy. Sus desfiles eran crudos y te transportaban: pasarelas de cristal tintado y patinadores sobre hielo danzando al ritmo de aullidos de lobos, y vestimentas fetichistas de corte exquisito sobre los pechos cubiertos de látex de una modelo adornada con mariposas, por poner un ejemplo.

El siguiente showman en escena fue el galés Julien Macdonald en 2001, quien trajo las plumas y lentejuelas a la firma. No consiguió encajar y aunque realizó vestidos negros de cóctel para su última colección en 2004, el cuento de hadas de tres años acabó para él.

El italiano Riccardo Tisci llegó en 2005 y redujo la fantástica ostentación típica de sus predecesores. Para la colección primavera/verano 2006 sacó a la pasarela una colección a modo de aperitivo plagada de camisas blancas transparentes y blusas con cuello de lazo. Después cambió la marcha. Kim Kardashian y la modelo trans Lea T se convirtieron en sus musas y sus vestidos se hicieron o bien increíblemente adornados o bien apenas existentes. Madonna lo eligió como diseñador para la Gala Met en 2016, pero se marchó al año siguiente poniendo punto final a un impresionante período de 12 años consistente en estampados de leopardo, toneladas de encaje, modelos con piercings de tipo septum y máscaras de lentejuelas fucsias.

En mayo del 2017, la diseñadora inglesa Clare Waight Keller vino desde Chloé, convirtiéndose en la primera directora artística de la casa. Se hizo con la línea de ropa femenina y masculina y mostró su primera colección de couture después de 8 años de parón de la firma en enero del 2018. Y en mayo ya había creado otra pieza que pasaría a la historia: el vestido de novia de Meghan Markle para su boda con el príncipe Harry. El sello real de aprobación.

A continuación, Vogue realiza un tour por los distintos diseñadores que han forjado la historia de una firma plagada de estrellas:

El comienzo de un sueño

Una década antes de que Audrey Hepburn protagonizara enfundada en un Givenchy, la mítica escena de ‘Desayuno con diamantes’, el joven aristócrata Hubert de Givenchy hacía realidad su sueño de crear su propia firma de moda. Aquí, unos años después de su primera colección, en su estudio de París.

Ha nacido una estrella

Hubert de Givenchy tuvo la genial idea de aplicar elementos de la Alta Costura a sus colecciones de prêt-à-porter, sus piezas combinables se convirtieron en un auténtico hito y la prensa especializada mostró su entusiasmo ante la llegada de un nuevo y refinado concepto.

Conjuntos refinados

Sus conjuntos de faldas y blusas, refinadamente diseñadas, con apliques de lentejuelas y formas vanguardistas conquistaron desde sus primeros desfiles al público y a la prensa especializada. Aquí, un conjunto de blusa y falda con flores bordadas y guantes blancos.

El legado de Givenchy

Hubert de Givenchy estuvo al frente de la firma más de cuarenta años. En todo ese tiempo, el diseñador consolidó un estilo único y unos valores de alta moda que herederían sus sucesores, haciendo más grande la leyenda de Givenchy.

Fiel a su espíritu

Hubert de Givenchy, en sus más de cuarenta años de carrera, se supo adaptar a los cambios de tendencia manteniéndose siempre fiel a su espíritu. En la imagen, dos diseños de la colección de primavera-verano de 1984 con hombreras marcadas y medias de rejilla, de total actualidad en los 80 pero sin perder de vista la elegancia de la marca francesa.

Johan Galliano: el primer sucesor de Givenchy

Cuando Givenchy se retiró en 1995, el enfant terrible británico John Galliano le sucedió. Embelesando a las primeras filas con su moda teatral.

Alexander McQueen releva a Galliano

Kate Moss desfila para la marca francesa en 1997, año en el que Alexander McQueen ya había tomado el relevo a John Galliano, quien un año después de entrar en Givenchy, la dejó por la dirección creativa de Dior. Con Alexander McQueen, se inauguró un estilo algo más oscuro que el de sus predecesores pero igual de vanguardista.

Las señas McQueen

El primer desfile de Alexander McQueen para Givenchy marcó las lineas de diseño que veríamos durante los años que el diseñador británico estuvo al frente de la casa: grandes dosis de teatralidad y referencias a la naturaleza combinadas con aspectos futuristas y de vanguardia.

Una puesta en escena infalible

Alexander McQueen ya experimentó en Givenchy con las espectaculares puestas en escena que después caracterizarían los desfiles de su propia marca. Con el director creativo británico los desfiles de Givenchy adquirieron una teatralidad sin competencia.

Jugada beauty

La belleza, a través de los peinados y el maquillaje de sus desfiles, también fue ganando protagonismo en lla puesta en escena de Alexander McQueen para Givenchy. Aquí, una espectacular Esther Cañadas en el desfile de la marca, en 1998

Referencias múltiples

Alexander McQueen en su etapa de Givenchy, supo conjugar la herencia clásica de la casa, con trajes de costura impecable y bien definida, con sus referencias procedentes de infinidad de épocas, estilos y lugares.

Camino al futuro

lexander McQueen fue evolucionando dentro de la casa Givenchy, al frente de la que estuvo más de 10 años, y en su última etapa sus colecciones eran un viaje al futuro con lo mejor del pasado: prendas de corte clásico con otras elaboradas a base de circuitos y materiales vanguardistas.

Julien Macdonald sucede a McQueen

El siguiente showman en escena fue el galés Julien Macdonald en 2001, quien trajo las plumas y lentejuelas a la firma y volvió a las líneas más convencionales de la marca, dejando claro que la era de McQueen, con toda su fantasía, había quedado atrás.

Más pedrería y sobriedad

Con Julien Madonald Givenchy se volvió más convencional, un efecto derivado de suceder al imaginativo y excesivo McQueen. Madonald presentó diseños sobrios, con materiales clásicos como las plumas y la pedrería para retomar los diseños de Givenchy más tradicionales.

Cambio de ritmo, llega Riccardo Tisci

El italiano Riccardo Tisci llegó en 2005 y redujo la fantástica ostentación típica de sus predecesores. Para la colección primavera/verano 2006 sacó a la pasarela una colección a modo de aperitivo plagada de camisas blancas transparentes y blusas con cuello de lazo.

Estética neo-punk

En manos de Riccardo Tisci el clasicismo de Givenchy adquirió tintes neo-punks con modelos desfilando con piercings y diseños de formas geométricas.También experimentó con tejidos como el cuero que moldeó como quiso.

Mix de estilos

Riccardo Tisci tuvo la habilidad de conjugar la herencia de una casa sofisticada como Givenchy, con elementos más rockeros como las prendas de cuero o los maquillajes de estilo gótico. Un mix que posicionó de nuevo a la marca en la vanguardia de la moda.

La primera mujer Givenchy

Tras 12 años con Riccardo Tisci al frente de la casa, en mayo del 2017, la diseñadora inglesa Clare Waight Keller vino desde Chloé, convirtiéndose en la primera directora artística de la casa.

Vuelta a la mujer Givenchy

Después de décadas futuristas y otras más oscuras, Givenchy retoma su faceta más femenina y sofisticada de la mano de la británica Waight Keller, con diseños pensados para iluminar a las mujeres que los lleven sin demasiados artificios.

La vuelta a la Alta Costura

Clare Waight Keller no solo pasará a la historia por ser la primera mujer al frente de la casa, sino por protagonizar la histórica vuelta de Givenchy a la Alta Costura después de ocho años de ausencia. Una vuelta muy esperada cuyos diseños no decepcionaron.

 Fuente: Vogue españa
Fotos: Vogue España 

 

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